Tragedia de San Juanico sigue abierta y doliendo.

El recuerdo sigue vivo del retumbar de la tierra

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Tragedia de San Juanico sigue abierta y doliendo.

Hoy se cumple un aniversario más de la tragedia que sacudió a México el 19 de noviembre de 1984, “infierno desatado en San Juan Ixhutepec”, el fatal accidente provocó la muerte de entre 500 y 600 personas y un aproximado de 2 000 heridos, se produjo la evacuación de 60 mil personas y daños en un área de hasta un kilómetro de la planta siniestrada, debido a la expulsión violenta de restos de la misma. Las víctimas resultaron carbonizadas, asfixiadas por el gas propano o a consecuencia de serias quemaduras. Las explosiones fueron calificadas en su tiempo como de la más mortíferas registradas en la historia provocada por gas licuado de petróleo (Gsa LP), y uno de los peores accidentes industriales de México y el mundo.

Cómo resultado de investigaciones posteriores de la fiscalía general, se concluyó que las explosiones fueron responsabilidad de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Sin embargo, en los días posteriores a la tragedia, diversos funcionarios del gobierno, incluyendo el propio director de PEMEX, Mario Ramón Beteta, trataron de culpar a las gaseras privadas que distribuían gas en torno a la planta paraestatal, situación que terminó siendo falsa, según los resultados de la fiscalía general.

Después de los apoyos por el gobierno, que para los afectado no eran suficientes, días después de la tragedia se realiza la primera marcha del movimiento de apoyo a las victorias, realizada el 25 de noviembre de 1984, misma que fue reprimida granaderos del Gobierno del Estado de México, que estaba bajo el mandato de Alfredo del Mazo González padre del actual gobernador, Alfredo del Mazo Maza.

Se realizaron muchos trabajos para limpiar el lugar, recuperar cuerpos irreconocibles y se estima que muchos desparecieron al ser evaporados por la inmensa temperatura alcanzada, muchos de cuerpos recuperados fueron a terminar a una fosa común, se reconstruyeron casas de algunos afectados y que la explosión y ola expansiva derribaron.

El paso del tiempo ha dejado cicatrices, muchas curadas y sanadas, pero otras en el fondo del alma siguen abiertas, con dolor inmenso por haber perdido familiares y amigos, hoy se recuerdan junto con la tragedia en una cruz levantada e homenaje a quienes perdieron la vida por una negligencia del personal de PEMEX el pasado 19 de noviembre de 1984

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