¿Acabar con Antorcha?

Laura Castillo García: Vocera del Movimiento Antorchista en el Estado de México

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Desde antes de que Andrés Manuel López Obrador asumiera el cargo de presidente de México, inició una campaña nacional para desacreditar el trabajo de gestoría del Movimiento Antorchista Nacional. Las acusaciones presidenciales en contra de Antorcha cesaron una vez que los antorchistas se apersonaron en los eventos en que López Obrador entregaba tarjetitas de sus programas sociales; con su presencia, los miles de antorchistas manifestaron que estaban dispuestos a defender a su organización, y a sus líderes, de cualquier calumnia; incluso si ésta salía de boca del presidente y, al mismo tiempo, solicitaban obras y servicios para sus colonias.

Luego de varias visitas pacíficas, pero contundentes, a los eventos del presidente López Obrador, éste optó por dejar de ofender y calumniar al antorchismo nacional; perotambién optó por hacer caso omiso a las solicitudes de obras y servicios de la gente y determinó que ni él, ni los gobiernos estatales que siguen sus pasos, entregue programas sociales a la gente organizada en Antorcha porque, según el mandatario, esos apoyos nunca llegan a la gente, pero que, en realidad, fue su estrategia para acabar con el Movimiento Antorchista Nacional. Se jugó esa carta porque López Obrador estaba seguro de que sin apoyos sociales, el antorchismo moriría irremediablemente.

Ha pasado un año 8 meses desde que el presidente decidió ahorcar a Antorcha y eso, para su sorpresa, no ha sucedido. Por el contrario, la organización de los pobres de México está más viva que nunca, y tanto que, en octubre pasado, el emblemático y creciente grupo del antorchismopoblano -junto con gente de la sociedad civil, harta de la política corrupta del gobernador de Puebla, Miguel Barbosa-, decidió solicitar su registro como partido político nacional.

​Es del conocimiento público que el Instituto Electoral del Estado de Puebla (IEE), luego de un juego de manos entre las autoridades estatales y la mayoría de los consejeros electorales, en el que tuvo papel preponderante el consejero presidente recién nombrado, Miguel Ángel García Onofre, negó el registro de partido político a la asociación civil Movimiento Antorchista Poblano (MAP) bajo argumentos totalmente ilegales.

​La violación a los derechos políticos de antorchistas y no antorchistas afiliados al MAP, los llevó a realizar una manifestación pública de protesta que se llevó a cabo en orden, pacíficamente y dentro del marco de la ley, pero que desató la furia del gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, pues inmediatamente lanzó acusaciones y amenazas en contra del dirigente nacional antorchista, Aquiles Córdova Morán, quien ni siquiera participó en la marcha pero que recibió amenaza de cárcel a través de rumores que circulaban en corrilos políticos, los cuales señalaban que el gobierno estatal “le estaba cuadrando delitos”.

​Por lo que se ve, Andrés Manuel López Obrador no ceja en su empeño de acabar con Antorcha, pero ahora utiliza a su ferviente seguidor, como él mismo se autocalificó, Barbosa Huerta, quien excede sus funciones para, como en otras épocas políticas que tanto criticaron, vengarse de sus opositores políticos a través de encerrarlos en una cárcel.

El antorchismo nacional, tanto el que ha caminado 46 años junto Aquiles Córdova Morán, como los que nos sumamos después, sabemos de cierto que nuestro líder nacional no ha cometido ningún delito, que lo único que le pueden reclamar, quienes no comulgan con sus ideas y filosofía de vida, es dirigir la organización social más grande de México, la mejor estructurada y en constante crecimiento; la cual, en un momento dado, puede poner en jaque el dominio político de la 4T, incluidos López Obrador y Barbosa Huerta.

Por eso los de la 4T y, sobre todo su mesías, tratan por todos los medios de acabar con Antorcha, cuestión que les estará muy difícil mientras sobre el territorio mexicano quede un solo antorchista.

Por su rectitud, su gran capacidad intelectual y suliderazgo proletario, millones de mexicanos le hemos brindado a Aquiles Córdova Morán nuestro cariño sincero, pero también una lealtad a toda prueba. Desde aquí les decimos a quienes quieren agredirlo, que no permitiremosque le toquen un solo pelo y que estamos dispuestos a defenderlo en el terreno que nos impongan los enemigos del antorchismo. Igualmente lo haremos con nuestros hermanos los dirigentes antorchistas poblanos, el ingeniero JuanManuel Célis Aguirre y la doctora Soraya Córdova Morán, también amenazados por el gobernante poblano que llegó al poder por la vía democrática, pero que ahora quiere acabar con ella.

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