Ante el fracaso educativo, urge una nueva sociedad.
A partir de septiembre del 2009 el gobierno de México instauró en la Ley General de Educación en la normatividad de la Secretaría de Educación Pública la Nueva Escuela Mexicana (NEM) programa que se puso en práctica en todo el territorio nacional a partir de agosto del 2022.

Su implementación tenía como objetivo reforzar la educación de los niños y jóvenes hasta los 23 años de edad al promover el aprendizaje de excelencia, inclusivo, pluricultural colaborativo y equitativo, sin embargo, después de tres ciclos escolares hay síntomas de que su ejecución, de acuerdo a los padres de familia que tienen a sus hijos hasta la ´preparatoria, es un fracaso.
Así lo evidenciaron recientemente durante una asamblea escolar los tutores de los alumnos de la escuela telesecundaria Guillermo González Camarena, hecho que confirmaron los profesores de la institución al elegir dentro la comunidad escolar un plan de trabajo que refuerce el aprendizaje de los alumnos al enfocarse en mejorar su lectura, escritura y la solución de problemas matemáticos cuyo diagnóstico, tras aplicarles un examen de dichas herramientas fundamentales para desarrollar el pensamiento crítico, la comprensión del mundo y solución de situaciones de la vida diaria, los llevó a la conclusión de que, en lectura, los alumnos tienen un puntaje del 50 por ciento, en escritura alcanzaron solo el 54 por ciento y en la comprensión y solución de problemas matemáticos, el 58 por ciento, resultados que no son exclusivos de esta institución.
Estos mismos problema coinciden con los que detectó el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) al revelar que en México los alumnos de 15 años que han concluido su educación básica mantienen puntajes bajos en ciencia, matemáticas y lectura, incluso, en estas dos últimas disciplinas, sus resultados más recientes se sitúan por debajo de los alcanzados entre el 2009 y el 2018.
Lo anterior, explican los profesores de secundaria, se debe a que desde el 2023 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló un acuerdo de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que evita la reprobación automática y elimina la asistencia como requisito estricto en educación básica. Además del mal uso aparatos celulares cuya socialización predispone a los niños y jóvenes a resolver todo mediante la inteligencia artificial (IA): “los alumnos utilizan el celular para sumar o restar operaciones sencillas e incluso para resolver, mediante fotografías, una pregunta, una tarea o un examen como sucedió recientemente en el examen de admisión de nuestra máxima casa de estudios”.
Al respecto, la prueba PISA 2025 también indicó que en México los estudiantes dedican una media de 2.7 horas diarias para el uso de dispositivos digitales para aprendizaje en la escuela y con fines de ocio o entretenimiento. No obstante, se puede ver en nuestra sociedad a infantes de menos de un año inmersos en el celular porque sus padres, agobiados principalmente por las preocupaciones económicas, prefieren tenerlos quietos que cuidarlos y así dedicarle más tiempo a buscar la forma de obtener recursos para el sostenimiento de la familia.
De esta manera, se generaliza una práctica no idónea para el aprendizaje y se extiende la necesidad de consumir, tanto la nueva tecnología en comunicación móvil como el consumo de productos ideológicos que tergiversan la realidad en que viven las personas, principalmente la menos favorecida económicamente. De acuerdo con la OCDE, México ocupa el tercer lugar a nivel mundial en el uso de dispositivos móviles, con un promedio de ocho horas diarias, lo que significa que somos uno de los países que mas pasa frente a las pantallas del celular.
Para Mario Delgado, secretario de Educación Pública, el descenso global en lectura y matemáticas, que no sólo se presenta en México se debe al uso de celulares y pantallas, aunque defendió que nuestro país no tiene una caída pronunciada como se presenta en otros.
Cesar Navarro García, dirigente estudiantil en Nicolás Romero, Estado de México, señaló que este problema, así como otros relativos al fenómeno educativo están mal enfocados; Antorcha sostiene que tanto en este, como en otros problemas que afectan a la humanidad, debe ubicarse por necesidad, el origen, la verdadera causa y no quedarse a nivel de los efectos ni de las apariencias.
No se debe pasar por alto que, el gobierno actual no destina a la educación, el presupuesto recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación (UNESCO) que es del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de cada país. En México se aplica entre el 4 y el 4.6 por ciento, lo que no es suficiente para garantizar la infraestructura necesaria para una buena calidad educativa.
Para comenzar, el porcentaje destinado a educación repercute directamente en los problemas de infraestructura: “continúan existiendo escuelas sin aulas, laboratorios, sanitarios dignos, espacios deportivos, hacinamiento, sin el personal suficiente y adecuado para la atención académica y un rezago tecnológico considerable, respecto a otros países.
La infraestructura es necesaria para posibilitar un mayor aprovechamiento y rendimiento escolar; si ésta es deficiente, también lo serán sus productos. No se puede atribuir el fracaso escolar exclusivamente al uso de los dispositivos como los teléfonos celulares y las pantallas. Sostener esas afirmaciones significa no reconocer que el gobierno no está cumpliendo con su deber. Hay otros países en los cuales también hay un uso generalizado de ese tipo de tecnología y tuvieron mejores resultados que nuestro país. Antorcha continuará sosteniendo la necesidad de aplicar el porcentaje recomendado por la UNESCO”.
Es importante resaltar que, de acuerdo con la lista de las mejores economías a nivel mundial, elaborada en función de su PIB nominal, México se ubica en la posición trece por lo que resulta interesante identificar que, varios países que no aparecen dentro de las veinte mejores economías obtuvieron mejores lugares que el nuestro, por ejemplo, Uruguay, Chile y Costa Rica.
Además, el modelo educativo propuesto por este gobierno, llamado Nueva Escuela Mexicana, se propone utilizar a la educación como un instrumento para reducir desigualdades, fomentar la justicia social y formar ciudadanos responsables, críticos y solidarios y priorizar el desarrollo integral de los estudiantes y su capacidad de contribuir a una sociedad más justa e inclusiva (La Nueva Escuela Mexicana: principios y orientaciones pedagógicas. Subsecretaría Educación Media Superior), sin embargo, los cimientos sobre los que se levantan las relaciones sociales como la explotación de los trabajadores y la propiedad privada de los medios de producción que generan el egoísmo y la mezquindad, propia de un sistema capitalista como el que tiene México, continúan intactos, no se atenta contra ellos, por lo que la educación, seguirá formando a los estudiantes que el capitalismo necesita, por lo que urge la formación de una nueva sociedad, señaló el académico.
Para evitar que sean aprobados en la escuela y reprobados en la vida, indicó el dirigente estudiantil del Movimiento Antorchista Nacional (MAN) en el Noroeste del Valle de México, César Navarro García, los estudiantes deben tener acceso a una educación verdaderamente integral en la que además de completar con éxito los programas académicos con un alto contenido científico, tengan acceso a la cultura y al deporte, actividades en las que se promuevan la colectividad y el trabajo en equipo: “El proyecto educativo de Antorcha Magisterial es una propuesta pedagógica alternativa que busca a la vez de la creación de infraestructura escolar y la especialización de profesores, la formación de estudiantes críticos y cultos, que al estar conscientes de su realidad social, intervengan en el desarrollo de las fuerzas productivas y en la transformación de México”.



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